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lunes, 7 de marzo de 2016

Mina La Sultana

Parece que el interés por el bateo aumenta. Hay ya varias personas que me han preguntado por esta mina, así que lo dejo aquí para el que le pueda interesar.

Coordenadas: 
N 37º 58' 02"
O 6º 16' 52" 

Como llegar: 
Hay que tomar la carretera que va desde santa Olalla de Cala hasta Cala y pasado el Km 6 tomar un carril que aparece a la derecha hasta llegar a una cancela. 



Se dejan allí los coches y atravesamos la cancela (dentro hay caballos así que aseguraos de dejarlo todo bien cerrado para que no se escapen los animales). 



Si nos dirigimos a la derecha atravesando una segunda cancela (repito, ojo con dejarlo abierto, los animales se escapan y al dueño no le haría ninguna gracia, ahora estamos en zona de toros) llegamos a la mina y sus escombreras. 






La mina de interior no se puede entrar, tiene una buena verja de hierro en la entrada, pero podéis rebuscar en las escombreras, en las que con algo de suerte podéis encontrar alguna mijina de oro en cuarzo blanco y con más suerte todavía algo de cobre. 
A parte de eso encontrareis facilmente calcopirita, malaquita, azurita y feldespato. En la casucha que hay al fondo hay (o al menos había) trozos de los testigos que se sacaron cuando estudiaron la zona. Son curiosos. 

Si vamos en sentido contrario, hacia la izquierda, bordeando la verja durante unos 15 minutos llegamos al punto de unión entre dos riachuelos llamado rivera de tres encinas; este es un buen sitio para batear. 

Las coordenadas de este sitio: 
N 37º 58' 25" 
O 6º 16' 40" 

No espereis encontrar la pepita del año, pero algunas minúsculas (de menos de 1 mm) seguro que cogéis y con un poco de suerte tal vez algo más grande. 
Como ya he comentado, para llegar hay que atravesar fincas privadas, la gente de la zona suele ser amable y con tal de que vigiléis dejar las cancelas cerradas otra vez no suelen poner pegas. 





Una vez en la vereda del río nadie os puede decir nada, ni por estar ni por batear, es sitio público. 
En el rio es facil que se os enganche alguna sanguijuela, tenedlo en cuenta (yo me tuve que quitar dos o tres) y seguramente veáis un montón de vida (galápagos, ranas, escarabajos acuáticos...) está divertido. 
Os recomiendo que llevéis botas de agua o unos escarpines de neopreno con suela, por el fango y esas cosas.

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EDITO A JULIO DE 2019. Por lo que me cuentan, la finca en la que se encuentra la mina ha cambiado de dueño y la han cercado a conciencia, ademas el dueño no da permisopara acceder y la cancela esta cerrada a cal y canto con candado, una lastima.

domingo, 21 de febrero de 2016

Cantera Sierra de Valleja. Arcos de la Frontera. Cádiz

La Cantera Valleja es una cantera de piedra carbonatada que se encuentra en el término de Arcos de la Frontera, Cádiz a unos 10 km al Este del paraje de La Pedrosa. 

En ella se puede recolectar calcitas en dos cristalizaciones diferentes, diente de perro y coraloides, que sin llegar a ser especialmente bonitas, son abundantes y relativamente fáciles de coger. 
Además al tratarse de una cantera en activo, se abren continuamente nuevas geodas tapizadas de cristales. 



 Su localización exacta, usando coordenadas WGS84 es la siguiente: 
N 36º 42' 35" 
W 5º 45' 33,8" 

Aqui teneis un pantallazo de la zona con el google Earth 




El Frente Este presenta infinidad de geodas, que hacen un tanto peligroso el lugar, ya que los bloques de rocas están totalmente cuarteados y se desprenden con demasiada facilidad de la pared, Hay zonas en las que el equilibrio en el que se encuentran las rocas sobre tu cabeza las hacen bastante inseguras, por lo que recomendaría muchísima precaución y sobre todo no olvidar el casco. Hay que tener cuidado también en donde se pisa, pues igualmente de inestable es lo que hay en las alturas como lo que hay en el suelo. 
Todos los bloques son móviles y muy inestables, así que cuidado con los tobillos y aseguraos bien antes de dar cada paso.  

La calcita que podeis encontrar cristalizada en diente de perro, es translúcida y presenta una cierta tonalidad naranja, como estas. 






Mientras que la calcita coraloide la podemos encontrar en diferentes colores, que van desde el blanco hasta el marrón oscuro, pasando por los diferentes tonos de naranja. 





Las piezas no son una maravilla, pero por pasar un buen rato merece la pena acercarse.


viernes, 8 de enero de 2016

Cantera Minera I. Lebrija. Sevilla

Antiguamente llamada Cantera Avila, esta cantera trabaja por temporadas para la extracción de piedra (ofitas) según la demanda.
Es una cantera muy agradecida, ya que es habitual encontrar piezas interesantes de prehnitas, calcitas, fluorapatitos, ferroactinolitas, albitas y con un poco de suerte incluso cuarzo prasio y titanitas entre otros, además se encuentran citadas otras especies más raras  como la fluororitchterita.

La cantera se encuentra situada (según coordenadas del programa GoogleEarth que usa datum WGS84) en:
36º 53' 31,21" N
5º 53' 50,93" W



Para llegar, desde Sevilla por la autovía, seguimos la ruta Dos Hermanas - Los Palacios - Las Cabezas de San Juan. En este punto tomamos la carretera que nos lleva a Espera y nos desviamos para meternos en la SE-6201. En el Km. 3 encontramos la entrada a la cantera.

Tras discurrir algunos cientos de metros por un carril de tierra a pie, llegamos a la parte alta de la corta, en la que se pueden observar restos de antiguas edificaciones y en ocasiones, maquinaria.




En las temporadas en las que se trabaja la cantera, en parte por motivos de seguridad y en parte para evitar el robo de los vehículos y la maquinaria, suele rondar por allí un guarda que te impide el paso; y convendría tener cuidado también si vamos por la zona en época de caza, ya que es frecuentada por cazadores con sus perros en busca de zorzales y otras presas de caza menor.

Una vez bajamos a la cantera, lo habitual es encontrar una zona de almacenamiento de roca, donde los bolos extraidos por los trabajadores esperan ser recogidos para su comercio, un frente de extracción, que es el que ha sdo trabajado más recientemente, y una zona central, que habitualmente está inundada en mayor o menor medida, según haya sido la temporada de lluvias.







Dejo algunas fotos de lo que se puede encontrar por allí; lo más habitual es la ferrohorblenda, que aparece a modo de agujas negras y brillantes muy enmarañadas en cavidades de la ofita.




Entre estos cristales, podemos encontrar calcitas en ocasiones muy bien cristalizadas y de un tamaño considerables, albitas blancas y rosadas y quizás lo más interesante, fluorapatitos que van desde el incoloro hasta tonos rosados y verdes.












Otro mineral bastante habitual de encontrar es la prehnita, cuyos colores van desde el blanco hasta el verde, pasando por diferentes tonalidades de cremas e incluso rosas. El lustre de los cristales y su hábito también es variable, siendo lo más habitual cristalizaciones esféricas con poco brillo que pueden alcanzar hasta los 10 cm de diametro, aunque con un poco de suerte podemos encontrar abanicos y rosetones con un bonito brillo.










Y por último, con un poco de suerte pueden aparecer cosas un poco más rarillas como esta pieza de cuarzo prasio




O lo que suponemos que es una una fluororitchterita.




Es un sitio interesante, que por su constante movilidad siempre esta aportando novedades, y por el que merece la pena pasarse de vez en cuando.

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ACTUALIZACION 2018. LA CANTERA HA SIDO TAPADA Y REPOBLADA





sábado, 31 de octubre de 2015

Salinas de Iptuci (Cabezo de Hortales). Prado del Rey. Cádiz

Las salinas de Hortales se encuentran situadas en el término municipal de Prado del Rey, situado en el nordeste de la provincia de Cádiz, muy próximo al límite de la provincia de Sevilla por el norte y de Málaga por el este, lo que da lugar a una situación de fácil acceso, tanto por carreteras provenientes de Sevilla (carretera Las Cabezas-Ubrique), como por carreteras provenientes de Ronda y Jerez o Arcos de la Fra. 






Sus coordenadas en WGS84 serían:
36º 45' 2,59" N
5º 32' 49,88" W




Concretamente y para acceder hasta ellas a partir de la carretera de Arcos – El Bosque (A-393) hay que tomar la salida A-372 que se dirige a el término municipal de El Bosque hasta alcanzar la rotonda que nos desvía hacia Prado del Rey dejándola a nuestra izquierda, sobrepasar el restaurante “El Molino” que aparece a la derecha de la carretera y tomar el primer carril no asfaltado que encontraremos justo a la derecha del restaurante, pudiendo observar el conjunto de salinas a la izquierda del carril.

Estas salinas, de origen fenicio, deben su existencia a unos manantiales próximos, de los que sale agua de manera ininterrumpida durante todo el año, a una temperatura media de 25º y un contenido salino de 28 g/L.
Este agua, posee también una naturaleza ferruginosa.
El carácter salobre de estos manantiales, se debe a que el agua atraviesa antes de aflorar, materiales triásicos de naturaleza margo-arcillosa, ricos en yesos y sales solubles.
Son de las últimas salinas de interior que se mantienen en funcionamiento en Andalucía y su actividad está documentada desde el siglo XIV, con el reinado de Alfonso XI, aunque existe constancia de su explotación desde la época pre-romana.





Los embalses donde cristaliza el yeso, son tres y se encuentran en la parte más alta de la salina, alimentados por el llamado arroyo Salado; en ellos se puede observar una gradación del tamaño de los cristales de yeso, de manera que en el primer embalse, al ser la carga de sulfatos disueltos en el agua, elevada; la precipitación de los mismos sucede a alta velocidad, por lo que los cristales formados son numerosos y de pequeño tamaño. mayoritariamente ni siquiera llegan a distinguirse a simple vista, aunque sí, bajo los instrumentos de óptica adecuados.

El segundo embalse, recibe el agua del primero, y es aquí donde podemos encontrar cada año y de nueva formación, hermosos cristales de yeso en cola de golondrina, de un color variable entre el tono crema y el naranja oscuro, en función de la carga de óxidos de hierro que lleve el agua ese año.




Uno de los principales intereses de este yacimiento, es que al tratarse de yesos de neoformación, a pesar de que mantienen una cristalización básica como la que ya hemos descrito, cada año son diferentes. Así, podemos encontrar épocas en las que se forman grandes cristales, de hasta 6 u 8 cm de longitud, de manera individualizada o en pequeños agregados; mientras que en otros años pueden cristalizar en extensos céspedes de inflorescencias y agregados de múltiples cristales alargados y de pequeño tamaño, lo cual lo hace un lugar interesante de visitar al menos una vez cada año.








Igualmente, cualquier tamaño de cristal intermedio y asociaciones de los mismos, es posible, a los que debemos añadir una gran variedad cromática, lo que termina generando un abanico de piezas estéticas muy extenso.
Esta diferencia de cristalización y color entre unos años y otros, viene determinada, a parte de por la carga de hierro que transporte el agua en disolución (cuanto más hierro, los cristales son más oscuros), por la temperatura ambiental y la dirección del viento predominante, siendo el viento del este, el que fomenta una evaporación más rápida del agua de los embalses, ya que al tratarse de un viento seco, disminuye considerablemente la humedad relativa atmosférica de la zona, fomentando la cristalización rápida de los sulfatos, e impidiendo por lo tanto el desarrollo de cristales grandes y bien definidos; mientras que la preponderancia de vientos del Oeste, al permitir una evaporación más lenta y delicada, nos suele regalar ejemplares de grandes, bellos y brillantes cristales.



Por último, existe un tercer embalse, en el que al disponer el agua ya, de muy poca cantidad de sulfato, los precipitados que se forman no pasan de ser agregados esponjosos de arcilla con algunos cristales pequeños, que para nada tienen valor coleccionístico o estético.

Por las características del terreno, recomendaría para la recolección de ejemplares, el uso de botas de agua y una pequeña pala, o cuchillo de hoja ancha, que nos permita hacer palanca en la arcilla sobre la que se asientan los cristales para poder sacarlos con facilidad y sin estropearlos, ya que son bastante delicados, así como llevar abundante papel de periódico o similar, que sea capaz de absorver la gran cantidad de agua que desprenderán al sacarlos de su medio.

Si continuamos el recorriedo de la corriente de agua, salina abajo, alcanzamos mediante una serie de canales, cuatro balsas cristalizadoras, en su día excavadas directamente enla arcilla, pero hoy en día rehabilitadas con bloques de piedra que hacen más sencillo su mantenimiento.
Cada balsa, se divide a su vez en otros compartimentos más pequeños en donde se satura y cristaliza la sal comercial.
Al igual que en el caso anterior, en los primeros cristalizadores se forman las primeras masas de cristales, que arrastran consigo la mayoría de las impurezas que transporta el agua, presentando la sal un aspecto menos atractivo y de una tonalidad amarillenta, mientras que en los siguientes, vamos encontrando una gradación de la granulometría, que va desde la sal más gruesa hasta la más fina y pura en los últimos compartimentos.


Por lo general, el último embalse se suele encontrar seco al final de la temporada, ya que todo el agua se evaporó en los anteriores.

Los ejemplares de halita que aquí podemos recolectar, se presentan casi exclusivamente en cristales cúbicos, regulares y bien formados. Con frecuencia, presentan caras en tolva (cóncavas y escalonadas hacia el interior del cristal).
Este fenómeno es debido a la mayor velocidad de crecimiento de las caras a lo largo de las aristas con respecto al centro.



Para  la recolección de este tipo de piezas, es aconsejable visitar el yacimiento a finales de agosto o las primeras semanas de septiembre, de manera que los cristales de yeso hayan podido desarrollarse lo máximo posible, pero sin que lleguen a concurrir las primeras lluvias, ya que éstas generarían una disolución parcial de los cristales en su superficie, con la consiguiente pérdida de brillo y estética.

La salina ha sufrido diferentes reformas a lo largo de los últimos 10 años y habilitada para su visita turística, tomando el nombre de Salinas de Iptuci, tal y como aparecen reseñadas en la época romana, coincidiendo con el máximo apogeo de la industria salinera de esta zona, y representando por lo tanto un interesante patrimonio cultural.

Para su visita, hoy en día hay que hacer reserva previa y aunque hace varios años te permitían recolectar cristales de yeso sin problemas (previo permiso del dueño, por supuesto), hoy en día está un poco más complicada la cosa, aún así, aunque solo sea por conocer la salina, merece la pena hacer la visita.